conozco esa mirada opaca
alguien que estuvo muerto un par de días
y se escabulle en los recovecos del metro
huye de la vida, se despega del suelo
mientras
gasto toda mi fuerza en enterrar tus pertenencias
-pero me quedó un tatuaje-
cavo tan profundo que se abre la tierra
surge una herida
siento el fuego de los puentes y la sangre que brota
surge una nueva flor.
ni el océano me separa; el presagio me aterra
más
-o menos-
estás en todos lados
y ya no quiero verte.